Bistró Balzac, un nuevo clásico restaurante de las Lomas

Bistro Balzac Palmas Lomas de Chapultepec
A veces sólo basta ver la ambición en la puesta en escena de un restaurante para predecir su futuro. La de Bistró Balzac lo dice todo. La arquitectura, contenida en una casa neoclásica es un poco ecléctica, y ambigua, como Balzac. Construida en el Siglo XX, pero en la buena época, reformada con toques ultra franceses (toldos rojos parisinos en la terraza) dan el entorno perfecto para que se luzca la cocina y el ambiente. En esa ubicación que uno imaginaría caótica de Palmas y Mayka, se respira una paz digna de Boi de Boulogne, aún en su terraza exterior, convenientemente ubicada en un privado desnivel de dos metros sub calle.

El Bistró Balzac es una propuesta de la familia Bernot (los del hotel y restaurante Las Mañanitas de Cuernavaca) y del chef Patrick Baloup, un fan de la similitud de las cantinas mexicanas con los “bistrot” parisinos. Y aunque Baloup insista que su comida es de bistró, no le creo, es mucho mas compleja, mas elaborada, con mayor aspiración, aunque yo sea un fiel amante de los verdaderos bistrots (de esos que en México casi no hay, ay!). Su cocina combina lo mexicano con lo francés, haciendo uso del chipotle para darle “aztequeidad” a los moules frites tradicionales de bistrot (en Las Mañanitas le agregan curry), o aceitando con chile de árbol un huachinango preparado a la mediterránea. Los ostiones Rockefeller también tienen su toque especial, mezcla grandes mejillones entre ostiones con efecto Moros y Cristianos, y quesos, esos quesos. La terrine de entrada es de conejo, cuando por supuesto es mas fácil poner una mousse de foie y quedar bien. Nunca he sido fan de los postres, pero creo que las crepes suzette y el carpaccio de piña son dos de las mejores creaciones de la casa. Ambos extremadamente originales en su forma de preparación e ingredientes, que no quiero contar para que sea sorpresa. La mayoría del menú es una apuesta de riesgo, muy interesante.

Honoré de Balzac, un gran novelista y dramaturgo del siglo XIX, en su obra cumbre “La Comedie Humaine” nos ilustró la vida de personajes totalmente ambiguos, en parte haciendo referencias autobiográficas. El restaurante Bistró Balzac es un poco así, a veces muy francés, a veces muy mexicano, pero como la obra del bueno de Honoré, es una delicada mezcla bien lograda.

Mezcla interesante. Esto comenzó con Josette Carbajal, Añu Cervantes, mi ogilvyano amigo JC Valladolid y Nuria Diez Masó. Llegó Enrique Solórzano, y de ahí en mas fue una “ever growing” mesa social.

El Balzac está para disputar un lugar importante en las Lomas y Polanco. Desde el desayuno, donde ya vi llegar parte de la clientela de Café O y La Lorena, gente de negocios, y amigas para el café a las que sólo les falta la bolsa de compras de Galeries Lafayette. En la tranquilidad de la noche de Palmas tendrá gente que va al Roca, e incluso algún habitue del Bakea (al menos nosotros, seguro).

La Loggia, nuevo restaurante en Polanco, de la famiglia del Bec y el Comensal

La Loggia restaurante italiano polanco
Finalmente abrió La Loggia, el vecino italiano de El Comensal, el segundo restaurante del grupo del Bistró Bec. La ubicación es simplemente maravillosa, Emilio Castelar y Aristóteles, frente al parque Lincoln en su zona tranquila, debajo de un edificio renovado por amigos de la casa. De esta forma uno puede disfrutar de dos de las mejores comidas mediterráneas, la española y la italiana, disfrutando del mismo ambiente, con sólo caminar unos metros.

La pizza de La Loggia está muy bien hecha, tiene tanto los sabores tradicionales como algunas mas innovadoras, aquí se nota la mano del chef importado de Napoli. Tiene entradas muy buenas, la que mas me gusta es el pulpo a la napolitana, con anchoas, alcaparras y mayonesa gratinada. Las pastas rellenas son muy buenas también, me gustaron los ravioli con frutos de mar, y la tradicional lasagna.

La carta de vinos (presentada en ipad al igual que en Bec y El Comensal) está muy bien, con opciones realmente de calidad a partir de los MXP 500 (y algunos vinos por sólo MXP 380). Tienen un excelente Chianti Classico Riserva por copa en MXP 98.

Lo que siempre está garantizado con este grupo de restauranteurs es el ambiente. Gente que disputaba mesas de terraza en el Bec, y luego en El Comensal, ahora tiene una nueva opción. Es una apuesta interesante, que va a llevar gente del Bar Tomate, y del Novecento. Habla con tu socio favorito, intenta convencer a la serbia y dura hostess, o llama al 52804807 para pedir una mesa.

Paso por algunos de los mejores restaurantes de Nueva York, y una gran ópera en MetOpera

Terraza del hotel Dream Downton en Nueva York
Creo que es recién la primera vez que voy a Nueva York con el sólo propósito de divertirme luego de muchos años de visitar la ciudad por negocios. Además, esta vez pude planear con mi esposa la escapada de 5 días en Marzo con un poco de anticipación, lo que nos dio chance de poder reservar en algunos de los mejores restaurantes, de esos que no se puede llegar “on the spot”, especialmente el Per Se (el mejor restaurante de Nueva York), el que tiene listas de espera de meses en las temporadas fuertes.

El viaje empezó mal, habíamos reservado un departamento en el West Village, con una ubicación ideal (alrededor de algunos de los mejores delis, restaurantes, bares y tiendas de downtown) a través de AirBnB, pero fue un fiasco. El departamento no lucía como en las fotos, todo el equipamiento era de muy mala calidad, y lo peor de todo, olía a incienso de forma tan penetrante que ni luego de ventilar se quitaba el hedor. Mi primera mala experiencia con este site que siempre me funcionó bien. Especialmente en New York prefiero un departamento a un hotel, para tener esa pequeña experiencia local de ir a delis, mercados y supermercados premium, esos que tientan con la vista a los que somos cocineros y gourmets. Huimos al hotel Dream Downtown, un hotel de moda en Meat Packing, a la vuelta del Chelsea Market, donde me quedé varias veces trabajando para Google (la oficina de Google también está a la vuelta de la esquina). De hecho fue un alivio caer sin reserva ni tarifa negociada y encontrar gente tan profesional y amable en el counter: no sólo me respetaron la muy conveniente tarifa corporativa que tenía en Google sino que nos mandaron una botella de Prosecco a la habitación (por el aniversario). Además su CRM les indicó qué opción de periódico prefería en la mañana, entre el New York Times y el Wall Street Journal. Esas experiencias fidelizan.

Lo único bueno de la experiencia del departamento es que su dueño nos recomendó un muy buen lugar para tomar unos aperitivos en el West Village que no conocía: el Buvette. Lugar íntimo, hasta un poco escondido, con una decoración muy lograda de bistrot, con un celo por el aspecto que incluye la original vestimenta de los camareros. Un ambiente muy cool, de vecinos de esta zona trendy, todos apretados en 40 metros, pero felices. Pedimos varias tapitas (ofrecen una selección de 5 por US$ 35), en base a foie y quesos, que estaban correctas (salvo el tamaño de los quesos, en New York cada año las porciones de quesos, jamones y embutidos que sirven en los nuevos restaurantes “mediterráneos” se reducen un 20%, llegando al tamaño ridículo actual de la yema de un dedo). Buena carta de vinos franceses para copear, aunque el que escogimos fue un Saint Julian, un sureño Coteaux Varois que estaba tan bueno que terminamos pidiendo la botella (a precio muy razonable para Nueva York, US$ 46).
Buvette, restaurante village nueva york

Al día siguiente, para la comida, logramos sentarnos en la barra de la emblemática Minetta’s Tavern, en el Village también, los creadores de las famosas Minetta (cheddar) y Black Label (carne añejada y cebolla caramelizada) burgers. Con estas hamburguesas, y un menú muy escueto de bistro que incluyen los clásicos mejillones, trucha meuniere y su versión del steak-frites, Minetta se ganó una estrella Michelin (es de los pocos lugares con estrellas para comer a precio “accesible”). Una hamburguesa no es mas que una hamburguesa, pero tengo que reconocer que la Black Label que comí si era muy especial. Minetta es también acerca del ambiente, que combina turistas (por su fama) con locales de la zona. Es un clásico del Village, especialmente en aquellas épocas mas bohemias que Minetta era frecuentada por Hemingway, Ezra Pound, Cummings, boxeadores famosos y vagos profesionales.

Minetta Tavern mejor hamburguesa nueva york

Minetta Tavern, mejor hamburguesa de Nueva York?

Para la noche no tuvimos que ir lejos, en el Dream Downtown residen varias de las mejores opciones de la ciudad para tomar un drink (claro, si no te importa pagar US$ 23 mas 8% tax mas 20% tip =US$ 29 por trago). En el lobby está el Marble Lane, un restaurante correcto, que mas tarde se convierte en bar, con DJ tocando en vivo. Para mas tarde, la acción se muda al penthouse, el Ph-D, uno de los mejores bares de moda en la ciudad. Los huéspedes del hotel tiene acceso privilegiado hasta cierta hora, a diferencia de lo que sucede en el vecino hotel Standard con su Boom Boom Room. En el sótano del Dream Downtown está el Electric Room, uno de los mejores clubes de la ciudad (otra creación de Nur Kham, luego del Rose), e imposible entrar si no estás en la lista de “la” bouncer. El Dream Downtown monopoliza varios de las fiestas del Fashion Week, por lo que en general cualquier persona, de cualquier sexo, de menos de 1.90 se sentirá extrañamente baja (especialmente cuando me tocó compartir elevador).

Fiesta y modelos en el PHd del Dream Downtown en Nueva York

Fiesta y modelos en el PHd del Dream Downtown

El Boulud Sud es la última creación del archifamoso Daniel Boulud en USA. Este bistro moderno ofrece comida mediterránea de alta calidad. Está conectado via el pasillo de los baños y la cava con el mas conocido Bar Boulud. Llegamos sin reservación, pero luego de la recriminación del maitre y una breve espera en la barra nos dieron una buena mesa. El sommelier me vendió con poca dificultad una botella de Pradeaux, de Bandol, una de las AOCs que mas me gustan del sur de Francia. La entrada para compartir fue uno de los mejores platos del viaje: un risotto de chorizo y calamar. Especialmente el calamar tenía un gusto y textura únicos. Y para seguir la dieta mediterranea completamos con un lechón con polenta al ajo y morillas y un cordero estilo argelino. Gran experiencia, a precios razonables para el lugar (US$ 35 en promedio un principal).

Boulud Sud, excelente restaurante de comida mediterranea en Nueva York

Boulud Sud, excelente restaurante de comida mediterranea

Al Bar Boulud fuimos dos días después después de la ópera. El menú del bar es demasiado corto para mi gusto, y las dos veces que fui salí decepcionado con la comida. La ventaja es que está justo frente a la ópera (Met Opera en Columbus Circle), y el ambiente agradable y animado de entendidos y farsantes discutiendo sobre ópera. Eso sí, la ópera estuvo maravillosa, a pesar que en esta puesta de Otello “el malo” Iago, un imponente Thomas Hampson, reduce a la nada al protagonista de la ópera, aún a la luz de los que no somos grandes entendedores.

Thomas Hampson, en el papel de Iago en la ópera Otello en Nueva York

Thomas Hampson, Iago en Otello en MetOpera.


Espero que mi próximo contacto con Daniel Boulud sea en su templo, el Daniel (acordarme de reservar un mes antes!).

Del Posto (una estrella Michelin) es un italiano pretencioso en el Meat Packing district, con servicio de simpáticos farsantes italianos de trajes rayados, pero se come bien. El maitre italiano se mostró ofendido con una actuación digna de la Scala porque llegamos sin reservación, pero luego de media hora en la barra conseguimos una buena mesa. Con un Badia Coltibuono (un Chianti Classico Riserva de un pueblo cerca de donde pasamos la luna de miel que nos trajo grandes recuerdos) regamos unas luna piena (pasta rellena de queso redonda) con tartufo nero y algunas otras delicias, para cerrar con queso puzzone (queso semiduro de Trento, en el norte) para terminar el vino. La comida estaba buena, pero bastante cara. El ambiente mezclado, pero mayoría de gente de negocios visitando la ciudad. No sé si volvería. Lo mejor de esa noche vino después. Logramos entrar al Smalls Jazz Club (en el Village), un club muy pequeño en un sótano de sillas tan apretadas que si no fuera por la calidad de la música la gente se pondría de mal humor. Nos tocó una sesión de jazz latino inolvidable, con una banda familiar de cubanos que viven en Europa. El “patrón” de la banda es uno de los responsables del “descubrimiento” de Buena Vista Social Club. Un ambientazo, muy divertido. Siempre el nivel de músicos de este lugar es altísimo aunque el jazz varíe entre root, latin o moderno.

Hicimos un break de Manhattan para comer el domingo en una casa de fin de semana de unos amigos en Rhinebeck, un pueblo upstate muy pintoresco, a 90 minutos de Manhattan, en esa época del año rodeado de bosques nevados, un paisaje de campiña muy bonito. Recorrimos tiendas típicas, y el mercado local de productores de lácteos, carnes y verduras, toda una experiencia. Real Farmers a minutos del Empire Estate.

El último día decidimos comer poco (nos tocaba el Per Se para la cena) en el recientemente abierto Rosemary (Village). Unas tapitas de prosciutto, Soppressata, Pecorino y Calamari. Correctos, aunque míseros. La carta de principales no estaba nada tentadora, por US$ 40 nos dieron un Chianti malísimo. Ambiente de gente cool del Village.

El punto gastronómicamente culminante del viaje fue la visita al Per Se. Con tan poca anticipación (una semana), sólo pude conseguir una mesa para el gringo horario de las 6pm. No se puede escribir nada nuevo del Per Se, todo está dicho, al menos mientras sigan cocinando con ese nivel. Del menú degustación de 9 tiempos lo que mas me gustó fue la famosa entrada Oysters and Pearls, un plato que creó Thomas Keller para su restaurante californiano The French Laundry y transportó a la costa este, y uno de los últimos principales, una carne wagyu que me hizo retirar todo lo que pensaba sobre japoneses entre vacas. El ambiente es dominado por los nuevos ricos del mundo: brasileros, asiáticos, rusos y algunos locales, pero en estos lugares cuando uno empieza a comer, todo lo de alrededor desaparece.

Per Se, el mejor restaurante de Nueva York

Per Se, lo que importa es la comida (aunque la vista a Central Park es muy bonita)

Lo que puedo acotar es que tomamos el Brunelo di Montalcino a mejor precio de toda la gira, claro, por el otro lado ya habíamos dejado los últimos ahorros en el menú degustación. Habrá que volver a ahorrar para regresar. Un tip: en la parte del bar de la recepción se puede comer sin reservación, y sin la necesidad de pedir el menú de degustación entero.

La Rua de la Criolla, la nueva alternativa de buena cocina española en una tradicional ubicación de Polanco

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Dentro de los nuevos restaurantes del DF que abrieron este 2013, La Rua Criolla impresiona muy bien. Para empezar, está ubicado en un lugar emblemático de Polanco: parte de la tradicional La Criolla (vinoteca/ultramarinos), local que cedió un rectángulo para alojar el nuevo restaurante. También hicieron un esfuerzo para traer al chef español Jesús Pedraza, que ha cocinado en lugares famosos como el Hotel Majestic de Barcelona, en Madrid en el Kabuki, el Grupo Moby Dick y el Casino Español. Pasó el catering del famoso Bulli, y con Olé Lola participó en el prestigioso Millesime en 2010 (evento que reúne a varios de los cocineros mas famosos del mundo en España, y en México desde 2011).

La Rua tiene un menú marcadamente español a pesar de su nombre en portugués (“Rua” significa calle en portugués). La carta combina clásicos de la comida española, y versiones “deconstruidas” de platos típicos de Hispania. Yo no soy nada fan de los platos deconstruidos, si algo está bueno, por qué cambiarlo sólo por su aspecto? Pero tengo que reconocer que el plato moderno de patatas bravas trufadas es una maravilla. Los clásicos estuvieron simplemente perfectos. Los arroces cremosos son un must.

Al chef se lo vio batallando a un nivel sanamente obsesivo para sacar los platos en su punto ideal. Su filtro estricto a la salida de la cocina se ve en primer plano porque sólo un gran vidrio divide a los comensales de la cocina, un reto serio, claramente superado por La Rua.

La carta de vinos está bien, con algunos clásicos y otros innovadores. Seguramente por el parentesco con La Criolla irán agregando otras opciones.

El local es chico, personalizado, y van a agregar unas mesas en la terraza pronto. Es una experiencia que vale la pena, de hecho, hoy jueves, luego de la dieta de “no carbs-no wine” de lunes a miércoles ya se me antoja regresar, es un problema que quede sólo a 700 metros de la oficina.

La Rua de la Criolla está en Julio Verne 90 (Polanquito), y el teléfono para reservar es 5280 2386.

Trattoria Cent’anni, una opción de cocina tradicional italiana con calidez de atención de dueños, en una de las pocas cuadras tranquilas de La Condesa

trattoria cent'anni condesa
El lunes pasado hice unos de mis infrecuentes viajes a La Condesa para probar Trattoria Cent’anni, un amigo me la había recomendado mucho y no quería dejar pasar mas tiempo sin conocerla. La verdad es que no existen muchos buenos restaurantes italianos en el DF, así que la apertura de Trattoria Cent’anni, comida de trattoria con un twist de modernidad, es una gran noticia.

Lo primero que uno ve es la decoración del lugar, bien lograda, moderna pero a la vez muy cálida, un equilibrio difícil de conseguir. El local de tamaño “humano”, de esos con dueño a la vista, mezcla concreto, piedra y madera, y está dominado por el horno de pizzas al fondo del salón.

La carta, basada en platillos típicos italianos de trattoria, es cero pretensiosa pero innovadora, basada en pastas, risottos y pizzas, los platillos que a los dueños y al chef les gusta cocinar. Brillan dentro de la carta de pizzas la Cent’anni, una creación con un toque moderno, de queso de cabra, jitomates asados, cebolla caramelizada y un toque de pepperoncino. El menú de pizzas incluye todas las clásicas (margherita, quattro stagioni, toscana, cuatro quesos, pepperoni) pero también innova con pizzas como la ya mencionada Cent’anni y sobre todo la de papas al romero (lajas de papas horneadas crocantes con romero). También tienen una opción de pizza y de focaccia veggie, con verduras de estación, mozzarela y cebolla, algo importante en La Condesa. Las pizzas, tanto las “modernas” como las tradicionales, tienen algo en común, la masa tiene el grosor y la cocción perfecta, algo difícil de encontrar en México DF. Otro plato de este estilo que creó adicción entre los vecinos es la alcachofa al horno con cuatro quesos (carciofo ai quattro formaggi), de los mas solicitados de la carta. Otra gran opción para comenzar es la sorprendente ensalada Cent’anni, a base de lechugas, camarones crujientes, papa, tomate cherry y aderezada con mostaza y chile seco.

La carta de pastas incluye también todas las salsas tradicionales: pomodoro, cuatro quesos, carbonara, arrabbiata, bolognesa y otras mas modernas como una salsa negra de tinta de calamares con camarones salteados en ajo y oliva, y algunas sugerencias del día. A mi me tocó probar unos spaghetti con salsa de azafrán y camarones, un gusto que hizo famoso el Harry Cipriani de Venecia, pero en su risotto. Las pastas rellenas, ravioli principalmente, rotan en el menú diariamente con diferentes salsas. En la mesa de los dueños y los habitués lo que se ve mas frecuentemente es la lasagna y los gnocchi de patate (papas), hechos cada día.

Los postres son otro punto alto de la gastronomía de Cent’anni. Probé la Panna Cotta y el Tiramisú, dos postres clásicos de la cocina italiana que tienen complejidad, y que si no están perfectos son difíciles de comer. La Panna Cotta estaba en su punto justo de textura, y con un dulzor muy equilibrado. El tiramisú estuvo perfecto, con queso mascarpone real, de alta calidad.

La carta de vinos, tanto por botellas como por copeo tiene opciones para todos los gustos y bien escogidos, con precios realmente accesibles.

El ambiente del lugar mezcla muchos locales, que vienen recurrentemente a pedir los platos estrella, con gente de afuera de La Condesa a la que le llega la reputación del lugar a través de amigos, incluyendo muchos socialités y modelos, varios por la influencia del partner de PR de Cent’anni Lorenzo Ruiz Martínez (CEO y modelo vivo de Tommy Hilfiger en México). Cent’anni ya tiene una clientela fija a diario, con una concurrencia que va creciendo continuamente en base a una buena propuesta: comida italiana de calidad, ambiente cálido y precios muy equilibrados (mas bien bajos para la calidad que uno obtiene a cambio).

Los propietarios Antonio (Tono) Marrón Racaimer y Eduardo (Lalo) López Guerrero le transmiten al lugar su impronta personal, como debe ser en una trattoria. Tono (propietario del Nowhere, el famoso bar de Los Cabos) es un fan de la cocina, y es quien diseña la carta. Lalo es experto en gestión de restaurantes con su consultora en gastronomía Profits (profits.com.mx). Ambos están muy presentes en el restaurante a diario, y eso se nota.

Trattoria Cent’anni está en Culiacán 33 (esquina Aguascalientes) en La Condesa, y el teléfono para reservar es 5256 5086.

Abre Ancora by D’Amico, el nuevo restaurante italiano de la familia D’Amico

restaurante ancora by damico polanco

En donde era el tradicional Cosa Nostra, un restaurante clásico de Polanco que fue obligatorio por años para los habitués del primer Polanquito, abrió la nueva propuesta del Grupo D’amico, el Ancora by D’Amico.

Ubicado en Julio Verne 112 (teléfono 5281 2452), el Ancora ofrece una carta muy similar al de sus hermanos de Homero, Bosque Duraznos y Santa Fe.   Buenas pastas, buenas pizzas y normalmente excelentes risottos, lo bueno de los restaurantes verdaderamente italianos.  El Ancora ahora tiene toda la atención de sus dueños, Walter y su hijo Gianmarco D’Amico, quienes están recibiendo a los comensales personalmente en la terraza de la nueva criatura.

En la animada terraza de viernes probamos como entrada un pizza margherita, la pizza mas simple, por eso también la mas difícil de lograr.  Estaba excelente, entre las mejores pizzas de México.  Yo pedí el risotto de tartufo (trufas), que es lo que siempre como en el de Bosque de Duraznos.  No estaba tan bueno como en el otro restaurante, pero el gusto del tartufo salva todo, aunque el arroz no estuviera sobresaliente.

También probamos los ravioli rellenos de queso y pera, que estaban correctos.   Pedimos algunos vinos de la carta, que aún no tenían, pero acertadamente nos ofrecieron un excelente Valpolicella, a sólo MXP 490 (cuesta encontrar buen vino italiano en México a precio razonable, así que gran acierto del lugar).

El servicio un poco caótico y con sobre-atención, pero es lógico en un lugar que recién abre, seguro irán ajustando con el tiempo.  El ambiente de la terraza estaba muy divertido, y es un gran spot para ver pasar la gente en Polanquito.  Recomendable, uno de los mejores y de los pocos verdaderos restaurantes italianos de la ciudad, junto con La Piccola Trattoria, La Fabbrica (ambos napolitanos), Casa Italia en La Condesa del también napolitano Luigi Cesarano y su versión nice y cara Romina en Polanco de su hijo Giuseppe Cesarano, y el aún mas caro Osteria del Becco.

L’Arlequin, el mejor restaurante francés del DF llega a Polanco

l Arlequin bistro polanco

De la mano de uno de los creadores del famoso Arlequin Bistro de la Cuauhtémoc (Rió Nilo 42, esquina Río Pánuco, teléfono 5207 5616 o 55147887, llegó ahora a Polanco la cocina casera francesa de L’Arlequin Bistro, para convertirse en uno de los mejores restaurantes de comida mediterránea en Polanco (y mejores franceses del DF), y a muy buen precio.

Fiel al estilo original de bistro francés, L’Arlequin presenta una lista corta de platos simples y tradicionales de la cocina gala, pero para los que somos apasionados de esa cocina se nos hace que la lista es interminable, porque queremos todo.

En nuestra visita de la semana pasada probamos varios platos, algunos de los cuales me recordaron mucho a la cocina de mis abuelos, que conservaron algunos vestigios de la tradición francesa en mi casa, sobre todo en la comida.

Para empezar tomamos unos mejillones a la marinera (Moules Mariniere) al centro, un plato tan simple que es difícil de hacer en su justo punto en México para mucha gente (lo mismo sucedió con las “frites”). Estos estaban espectaculares. Para seguir nos fuimos por las carnes: el Navarin d’agneau (un estofado de cordero en una cazuela de hierro con verduras) estaba simplemente perfecto, al igual que el medaillon de boef (lo probamos a las cuatro pimientas y con salsa de mostaza).  Sin embargo, el plato que mas nos sorprendió fue un blanquette de veau (trozos de ternera muy tierna con crema y champignones sobre una cama de pasta).

La próxima visita me tocarán algunos otros de los clásicos de bistro: los escargots, el boef bourguignon, la sopa de cebolla y algún quiche.

Para acompañar estos platos tan tradicionales, L’Arlequin ofrece una buena carta de vinos mayormente franceses, a una gran relación precio-calidad. Nos inclinamos por un Pomerol bien añejado, a menos de MXP 700.

Los platos principales rondan los MXP 250-300, muy razonables para la zona y sobre todo para la gran calidad que lo ubica dentro de los mejores restaurantes de Polanco, y de los mejores restaurantes franceses del DF.

La atención es en parte familiar, y bastante francesa, es decir, para el típico gusto mexicano puede faltar gente y atención, pero yo la hallé adecuada y me alegré de no tener que repetir 30 veces que no quiero que me sirvan el vino ni que me retiren el plato a medio comer.

L’Arlequin Bistro está ubicado en la esquina (redonda) de Alejandro Dumas y Julio Verne (que son paralelas pero hacen una “cuchilla” en esa esquina, a pasos de Masaryk.  Está en el local que era del restaurante Ludwig, y conserva casi toda la decoración (muy bien lograda) de su antecesor (en esa esquina había una farmacia tradicional, famosa por el mal carácter de su dueño).  El teléfono para reservaciones es 5292 4867 o 5292 8639.

 

Los mejores restaurantes del sur del DF (Coyoacán, San Angel, Tlalpan)

restaurante los danzantes coyoacan

La terraza del restaurante Los Danzantes en Coyoacán

Con el tráfico imposible de este DF, es cada vez mas irracional alejarse de la “zona de influencia” y exponerse a horas en el coche, aunque al costo de perderme algunos de los mejores restaurantes del DF  Sin embargo, por visitas familiares de Argentina, mas algunos compromisos con clientes últimamente comí varias veces al “sur del Viaducto”, buscando los mejores restaurantes del sur del DF.  La visita a Los Danzantes y la Ex-Hacienda de Tlalpan valieron la pena, no la comida en La Fonda Argentina.

Restaurante Los Danzantes (Coyoacán)

Hace dos sábados me tocó pasear a la familia por Coyoacán, una de las zonas mas bonitas del DF, pero como todo fin de semana atascada de gente y tráfico.  Antes de la obligada visita (por parte de los otros) al Frida Kahlo nos instalamos, a mas bien, tratamos de instalarnos en Los Danzantes, un clásico de la nueva cocina oaxaqueña.  Y digo tratamos porque luego de esperar unos 5 minutos que nos atiendan apareció un mesero para aclararnos que estaba cerrado, a las 13.00, en un lugar mega turístico, unos visionarios.  De mala gana revisó y dijo que no podía hacernos una reservación, y que toda la terraza estaba ocupada de todos modos.  Por suerte, luego de una breve caminata de 20 minutos retornamos y nos encontramos con una hostess friendly que nos dio la última mesa disponible que tenían afuera.  Luego del mezcal de la casa de rigor (Los Danzantes tiene su propia marca de mezcal), decimos degustar varias entradas. La primera, la hoja santa llena de queso Oaxaca y de cabra con salsa de tomate verde, uno de los platos clásicos de Los Danzantes que me enamoró en mi primera visita a Los Danzantes en la ciudad de Oaxaca.  No estaba tan bueno como la primera vez que lo probé, pero conserva el encanto de la combinación de sabores exóticos y bien balanceados.  Luego pedimos los pulpos chamuscados con páprika, perejil y jugo de naranja, que no me impresionaron pero estaban correctos.  La calidad levantó sustancialmente con el “no tan mexicano” plato de camarones al coco con salsa agridulce y chile de árbol, estaban deliciosos, igual que el postre (mousse de mango con jamaica y láminas de chocolate).  En el medio, el filete al aceite de ajillo sobre queso asadero fue una decepción, con litros de aceite en el lugar incorrecto.  Para acompañar el sabor tan local valía la pena invertir en un buen vino mexicano, y optamos por un Mariatinto, caro, pero no tanto por estar en un restaurante.   En general la experiencia fue buena una vez que nos sentamos, y es el mejor lugar para comer en la zona turística de Coyoacán, ya que la mayoría de los otros restaurantes son simples comederos de comida tradicional mal hecha para turistas locales y extranjeros.  No estoy seguro haya sido una gran idea pelear tanto por una mesa en la terraza: el desfile de gente pidiendo y vendiendo a penas deja llevar una conversación en la mesa, desde vendedores ambulantes, falsos artesanos, pobres indígenas y pedigueños avivados, todos requieren tu atención en forma constante.

Si alguien está por Oaxaca, donde se encuentra otro restaurante Los Danzantes, no debe dejar de visitarlo.  La carta es muy similar, pero el lugar es extremadamente bonito, al final de un antiguo edificio colonial, pero con una decoración contemporánea/moderna de muy buen gusto.

La Fonda Argentina, parrilla argentina (Altavista)

La Fonda es una cadena de restaurantes argentinos, que progresaron mucho desde su inicio en la colonia Buenos Aires en la zona de imprentas.  Originalmente posicionado como un lugar muy barato para comer cortes de carne (quizás uno de los pocos en el DF en su momento), ha ido subiendo la calidad de la decoración de sus restaurantes, la cantidad de sucursales, pero no la calidad de la carne, al menos esa fue mi impresión en esta primera visita a la Posta que está ubicada en Altavista.  Quizás fue por la selección de los platos: la mayoría se decidió una “parrilada”, que es generalmente una combinación de cortes de carne y achuras (vísceras) y hasta pollo.  La libertad de criterio que da servir muchas cosas juntas hace que todo restaurantero aproveche para dar volumen con todo lo que es barato, incluyendo sólo pequeños pedazos de los buenos cortes.  Nunca, pero nunca se debe pedir parrillada, salvo que quieran llenarse de chorizos, morcillas, pollo y trozos de carne irreconocibles.  Y los precios son muy parecidos a los de Polanco de hace un año, caros en relación a la calidad.  Algo similar sucedió con la popular cadena de restaurantes argentinos “El 10″, originalmente estaba bien para su precio y calidad, pero luego con la apertura de muchos restaurantes la calidad cae y los precios aumentan, y hoy se come bien o mal dependiendo del día que tenga cada parrillero (o el que compra la carne).  Si alguien quiere carne mejor ir a los tradicionales argentinos, en sur está El Piantao (en Plaza Cuicuilco), y en Polanco hay que visitar El Spuntino y el nuevo Astor (ex Ché).

Ex-Hacienda de Tlalpan (o “Antigua Hacienda de Tlalpan”), Calzada de Tlalpan

El domingo pasado, para salir un poco de lo típico urbano decidí probar la Ex-Hacienda de Tlalpan, luego de que nos dieran ganas de ir hasta Las Mañanitas en Cuernavaca pero lo descartáramos luego de las últimas experiencia del tráfico de regreso.  Este lugar tan tradicional sería un gran lugar si no estuviera tan lejos, y rodeado de una zona francamente fea, al menos lo que se aprecia desde Tlalpan.

antigua hacienda de tlalpan restaurante

El maravilloso edificio de la Hacienda de Tlalpan

El servicio es ultra-formal, y todo parece detenido en el tiempo, pero no en la época de la Colonia de la que data la hacienda, sino en algún momento entre 1954 y 1983: la decoración, con una alfombra impresentable en el interior no le hace honor a uno de los edificios mas bonitos del DF.  El ambiente es familiar, de familias que parecen también haber quedado atrapadas en alguna década del siglo anterior a juzgar por vestimenta y peinados.  Pero no por eso deja de ser atractivo este viaje a los dos pasados.  Pero cuando trajeron los camarones al ajillo dejamos de entretenernos con el ambiente y nos concentramos en lo importante, la comida.  Los enormes camarones tenían un gusto increíble, memorables.  También el cabrito norteño, muy rico, muy bien horneado, le faltó sólo un poquito de jugo.  Los camarones al curry y mango estaban para olvidar.  Tomamos un Jardín Secreto, gran expresión de la vitivinicultura actual de México de la casa Adobe Guadalupe.  Y sin postre, para regresar volando al poniente, antes que llegaran a periférico los chilangos que vuelven de Morelos/Guerrero.  Los precios son carísimos, similares a los de Las Mañanitas, pero uno se ahorra el viaje…Creo que la próxima vez que quiera probar una hacienda del sur voy al San Angel Inn, también se come bien, es mucho mas elegante, aunque igual de caro, y para comer un domingo hay que reservar una semana antes!

Para mi próxima visita al Sur tengo pendiente ir al Paxia, de Daniel Ovadía, que está muy recomendado.

Abre El Comensal, la nueva apuesta del grupo Bec Bistro, con el toque catalán de Albert Balaguer y el mismo gran ambiente

Albert Balaguer y su "bomba prodigiosa"

Albert Balaguer y su “bomba prodigiosa”

El Comensal es el nuevo restaurante de algunos de los socios del exitoso Bistro Bec de Virgilio (Polanco).  Esta nueva apuesta, que está ahora en proceso de “soft launching”, tiene una innovadora propuesta de cocina contemporánea española/catalana, una muy buena decoración de bistró, y perfecta ubicación en un antiguo edificio recién reciclado frente al parque Lincoln.

La carta inicial es de bistro, es decir corta, pero para todos los gustos y con especialidades que rotarán continuamente, con un claro toque catalán y español.  Para ello trajeron al premiado chef catalán Albert Balaguer, quien comanda la cocina de El Comensal.  Albert Balaguer ha cocinado en varios restaurantes de estrellas Michelin en Europa, y cuando estaba en el Mulet (Barcelona), ganó un premio a la tapa “Estrella Damm” con la “Bomba Prodigiosa”, una gran croqueta rellena de queso líquido y chistorra que ahora ofrece en El Comensal.  Además de esta tapa premiada, el restaurante ofrece otras tapas con un toque moderno, incluyendo un maravilloso huevo pochado con líquido de foie gras,  pinchos de pollo con habitas baby y otra gran tapa con twist innovador: chupitos de patatas bravas, una versión semi-líquida del tradicional plato rústico que ofrece todo bar con servilletas sucias y huesos de aceitunas tirados en el piso que tanto abunda (afortunadamente) por España.

Los platos principales y especialidades del día aún están en ajuste, pero según Balaguer el delicioso cerdo confitado permanecerá como uno de los platos insignia del lugar.

La carta de vinos tiene opciones desde los MXP 350, muy razonables para un bistró.

La decoración está muy bien lograda, de bistró tradicional, con una bonita terraza.  El restaurante está en el edificio remodelado de la esquina de Aristóteles y Emilio Castelar, en la esquina nor-oriente del parque Lincoln.   La composición del grupo de dueños garantiza también gran ambiente, sin dudas El Comensal será a partir de Abril “the next place to be” entre los mejores restaurantes de Polanco, luego de los recientes lanzamientos exitosos de Casa Domit (900, Mar del Zur, Lincoln), Bistro Bec y Bar Tomate, los restaurantes actualmente de moda en Polanco.   Fuentes cercanas comentan que junto a El Comensal (literalmente puerta con puerta), el mismo grupo planea la apertura de su “hermano” italiano una vez que el catalán vuele por si mismo.

El Comensal está en Emilio Castelar, casi esquina Aristóteles, en el límite oriente del parque Lincoln, y el teléfono para reservar (aunque en principio no reservan) es 52804254.

 

Me encantó la propuesta del Club Selección de vinos y licores de American Express y La Europea

Screen Shot 2013-03-06 at 9.38.56 PMEn general no me gustan las catas de vino.  Para quienes tomamos vino desde niños, el vino bueno o excelente, simplemente se disfruta, no se describe, aunque para quienes son aficionados mas recientes, es una buena forma de hacer una introducción guiada a este mundo interminable.

Sin embargo, esta cata de presentación del círculo de vino de American Express y La Europea “Club Selección”, fue una experiencia grata, divertida e interactiva.

La cata, realizada hoy en el super nice Estudio Millesime (dentro del Hotel St Regis), fue conducida por la sommelier Sandra Fernández Gaytán, quien además de saber de vinos, tiene una forma muy entretenida de presentarlos.   Sandra es también quien cura mensualmente la selección de vinos de La Europea que se incluyen en el Club Selección. Gran acierto.

Cada mes American Express y La Europea ofrecen en su círculo de vinos “Club Selección” cinco productos, de los cuáles uno es un vino de importación, otro un vino con una gran relación calidad-precio como para consumo diario, un vino mexicano, un destilado y una quinta botella de regalo dependiendo de lo que consigan de proveedores selectos.  Este paquete de 5 botellas tiene un descuento promedio de 15%-20%, mas la quinta botella de regalo.  Independientemente del descuento, es un paquete muy atractivo para innovar en el gusto, de la mano de gente con mucha experiencia, que escoge vinos con gran criterio.   Los que bebemos mucho vino, desde hace mucho tiempo, tendemos en algunos momentos a “encasillarnos” siempre en los caldos favoritos, y vamos dejando de lado el asombro de los nuevos productos y regiones.  De los vinos que presentaron hoy, que pertenecen a la selección del club de este mes, me impresionó muy bien el Syrah de Cape Mantelle, una bodega del sur de Australia (Margaret River).  No soy muy afín a los Syrahs, sobre todo porque a veces a México se importan los típicos Syrahs baratos australianos que se parecen mas un dulce líquido que a un vino.  Pero este Cape Mantelle 2005 (en tapa a rosca!) me encantó, super aterciopelado y con los gustos domados para su justa redondez.

La oferta está disponible sólo para tarjetahabientes Platinum y Centurion de American Express, quienes reciben la tarjeta Club Selección sin cargo.  Se puede comprar online en el sitio de Amex, o presentando la tarjeta en cualquier tienda de La Europea.

Es una gran iniciativa de American Express y La Europea, cuyas cabezas (José María Zas y José Ramón Ruiz respectivamente) estuvieron en la cata y se comprometieron a seguir buscando propuestas de valor para sus clientes premium. Esto es lo me hace valorar mi Amex: servicio y diferenciación, que es algo que no abunda en la industria financiera de México.

Zas y Ruiz también se comprometieron a apoyar con estas iniciativas un mayor desarrollo de la industria vitivinícola mexicana, un sector que ha crecido mucho respecto de 5 años atrás, pero que todavía tiene la mayor parte del camino por delante.  México no está dentro los primeros 50 consumidores de vino del mundo, pero la tasa de crecimiento (un 13% anual en los últimos 5 años) es de las mas altas, siguiendo la tendencia de otros países emergentes que no eran consumidores de vino como Brasil o los asiáticos.   México consume medio litro per cápita de vino por año, contra unos 26 litros en Argentina, entre 30 y 50 en el sur de Europa y alrededor de 100 litros en varios países Nórdicos.  La diferencia es que mientras que en México el consumo crece, en los grandes consumidores el vino está perdiendo share contra la cerveza (en Argentina el consumo llegó a casi 100 litros en los 70′s, con sólo 26 litros hoy, perdió 3/4 de su share de bebidas).  México tiene sólo unas 4.000-5.000 hectáreas de buena viña, por lo que la producción local es limitada y por lo tanto cara.  Sin embargo, los caldos mexicanos son cada día mejores y se están posicionando en el segmento de lujo tanto local como internacional (sobre todo en USA).  En mi caso, yo tomo 5 botellas de vino mexicano cada 100 que consumo, pero antes era 1/100.  Esperemos que vayan apareciendo vinos con mejor relación de precio/calidad.

wine-consumption-ranking per capita

La cata culminó con la degustación de un double black de Johnnie Walker, maridado perfectamente con postre de chocolate, que suavizó el fuerte gusto a humo del destilado. Esta versión del “caminante” es la que viene incluida en la selección de este mes como la quinta botella de regalo.

El evento lo cerró con unas breves palabras Manuel Quintanero, la cabeza del Estudio Millesime en México, quien citó a Ferrán Adria, que dice “la diferencia entre un buen restaurante y un gran restaurante, es que en uno se come bien y se habla de cualquier cosa, en el otro se come excelente y se habla de la comida”.  Estudio Millesime es un proyecto de la cervecera catalana Mahou entre otros socios, y su propuesta para México esta año es traer a 10 de los mejores cocineros del mundo. En enero lo inauguraron con Joan Roca, del multilaureado (3 estrellas Michelin) Can Roca en Catalunya.  Millesime está “escondido” en la planta baja del hotel St Regis, detrás de una puerta muy discreta para cuidar la exclusividad extrema del lugar, que funciona sólo por invitación.

Muchas felicidades a los organizadores del evento (que estuvo impecable y con audiencia correcta de medios especializados y wine lovers) Jorge Guevara (PR Amex) y al equipo de Ogilvy PR (Lalo Barcálcel y Juan Carlos Valladolid), al equipo de consumer cards products de American Express a cargo de Santiago Fernández Vidal.