Tulum, el mejor lugar de la Riviera Maya para vacaciones en la playa

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La playa paradisíaca del hotel y restaurante Rosa del Viento

No soy un crítico objetivo en este caso, estoy enamorado de Tulum desde que lo conocí en 2003.  Pero trataré de describir de la forma mas imparcial por qué Tulum es la mejor playa en México, para la gente que tiene gustos similares a los mios al menos.

Como siempre, lo mejor de un lugar es la gente.  Tulum tiene un combinación de locales y turistas muy interesante.  Gente que se comporta como si fuera mejor educada.  Mezcla de europeos hippies y/o sofisticados residentes y turistas, con la calidez de gente local muy auténtica, nacidos en la zona, o inmigrantes de Yucatán, Chiapas o Tabasco, americanos de USA y canadienses con un gusto diferente a beber licor barato en vasos de plástico.  Chilangos chic.  Se respira un ambiente bohemio, de gente no tan bohemia, lo que hoy se llama “hip-chic” o “eco-chic”.  Tulum se ha convertido en los últimos años también en el refugio de vacaciones de las modelos de todo el mundo y los famosos de New York, Hollywood y Londres por la facilidad de pasarla bien de forma natural.  Un lugar sin acoso, donde se los puede ver en havaianas, hasta un poco extrañados que nadie los reconozca.

modelo en la playa

Modelo en la playa? O sólo otra turista disfrutando del mar perfecto? En Tulum da igual.

La hotelería es a escala humana, no mas de 30 habitaciones como máximo.  Hace 10 años era el extremo de lo hippie, con pisos de arena, sin luz ni aire acondicionado.  Pero ahora hay hoteles boutique que combinan muy bien lo rústico con el comfort, y por qué no, el lujo.  Be Tulum, Rosa del Viento, Posada Margherita y Coqui Coqui son algunos de los hoteles en la playa que ofrecen lo mejor de los dos mundos: relax y servicio con mucho estilo.  Pero también hay hoteles que siguen sirviendo a un turista con menos presupuesto, Tulum está lleno de hoteles baratos y hostels, especialmente en el pueblo.

Los restaurantes de Tulum también han evolucionado con los años.  Hoy se puede comer en lugares de muy buena cocina, con chefs venidos de varios lugares del mundo.  Los mejores restaurantes de Tulum son El Hechizo, The Hartwood, Posada Margherita, Rosa del Viento y Casa Banana, entre otros.  Tulum también tiene buenos restaurantes mexicanos como Ana y José y el ultra-local El Camello Junior, el mejor para pescados y mariscos (ceviches, pescado entero frito, cóctel de camarones y pulpo) estilo mexicano.  Además de El Camello Jr, está lleno de restaurantes/taquerías tradicionales, buenos y baratos, muchos de los cuales apuntan tanto al público que trabaja en hoteles como a los turistas, a precios muy convenientes.

Alta cocina en The Hartwood, pero muy relajada

Alta cocina en The Hartwood, pero muy relajada

Tulum tiene un “defecto” evidente: el pueblo, ubicado sobre la carretera que va de Cancún a Chetumal es francamente espantoso, a pesar de los esfuerzos de remodelación de los últimos 5 años.  Los trailers y en general el tráfico (aunque no es mucho) pasa por su calle principal, la avenida Tulum.  Hace unos años se construyeron unas calles laterales a la carretera para el tráfico local, lo que logró hacer mas agradable esta calle llena de bares hippies, tienditas de conveniencia, algunos bancos y demasiadas tiendas de artesanías mexicanas “made in china style”.

Productos chinos, cafés y bares hippies

Productos chinos, cafés y bares hippies

Sin embargo, la lejanía del pueblo original de sus playas (unos 4 kilómetros) permitió a las playas de Tulum permanecer en el gran estado de conservación actual, limpias y sin multitudes.   La gente que no se aloja en algún hotel boutique sobre la playa (las únicas construcciones permitidas, hace muchos años), puede sin embargo disfrutar de estas playas prístinas ya sea yendo a alguna de las playas públicas, o a cualquiera de los hoteles, que en su mayoría aceptan clientes con tal que consuman en su restaurante o bar, y muchos incluyen servicio de toallas además del conveniente uso de baños/regaderas.  El pueblo está conectado a las playas por una ciclovía, lo que hace que florezcan muchas tiendas de renta de bicicletas.

La distancia entre pueblo y playa también posibilitó una mejor planeación de Tulum, para que no pase lo de Playa del Carmen, donde el crecimiento explosivo creó un problema de  infraestructura, medio ambiente y tráfico.   Los desarrollos de casas, condominios y departamentos de Tulum están mejor pensados, y son muy recientes.  Existen unos 20-30 edificios de condominios disponibles para el turista.   La mayoría están ubicados un poco lejos de la playa (a unos 6-9 km), al final del pueblo, rumbo a Chetumal.  Pero también está en pleno desarrollo Aldea Zamá, un fraccionamiento ubicado en una zona inmejorable, entre el pueblo y la playa (su entrada está a sólo 2km del mar, y a menos de 3km de los primeros clubes de playa).   Aldea Zamá tiene dentro de su plan muchos condominios y casas que ofrecen renta vacacional a los turistas, generalmente rentados por semana (precios de US$ 800 a US$ 2.800 por semana).  Aldea Zamá es un desarrollo, que si bien es grande (mas de 130 hectáreas), tiene grandes áreas verdes y un arquitectura mandatoria que combina confort moderno con uso obligatorio de materiales locales como piedra, madera y palapa.   Dentro de Aldea Zamá ya existen dos edificios de condominios destinados al turismo, Zamá Village, el primero, y Real Zamá, recientemente finalizado.  Ambos tienen departamentos de dos recámaras con dos baños, construidos en tres niveles, con una alberca central.  Los penthouses, además, tienen un rooftop privado con jacuzzi y palapa.  La ambición de Aldea Zamá, que tiene destinada a área comercial una parte sustancial del desarrollo, es convertirse en el nuevo “downtown” de Tulum, pero bien hecho.  En 2013 estarán abriendo los primeros comercios: tiendas de conveniencia, hoteles y restaurantes.

Zama Village, un edificio de condominios de lujo, respetando el estilo natural de Aldea Zamá.

Zama Village, un edificio de condominios de lujo, respetando el estilo natural de Aldea Zamá.

Las playas de Tulum son de arena blanca y un mar azul/verde/turquesa, generalmente muy calmo.  Existen playas públicas cerca de las famosas ruinas de Tulum, conocidas como “Playa Paraíso”, a las que se puede acceder desde el camino costero que une las ruinas con el pueblo de pescadores de Punta Allen (50 kilómetros).  Al sur de Tulum, a sólo 10 kilómetros de su centro, por el camino que conduce a Punta Allen, está la entrada a la Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an, un lugar paradisíaco que tiene playas vírgenes por kilómetros, y una laguna gigante llena de diferentes especies de reptiles, mamíferos, peces y aves.   La laguna se conecta con el mar via un canal natural, que se atraviesa por un viejo puente, lugar para avistar cocodrilos y aves, además de un gran punto de pesca deportiva (jureles, robalos, pargos y otras especies abundan en el área).  Varias empresas ofrecen tours en lancha por esa zona natural magnífica.

Además de estos atractivos, Tulum tiene una ubicación ideal para visitar otros puntos fuertes de interés turístico de la zona:

1)Las ruinas mayas de Tulum, las únicas sobre el mar, literalmente

2)Las ruinas mayas de Cobá y Chichén Itzá, imponentes entre la selva

3)Los parques eco acuáticos para niños de Xcaret, Xplora y otros, además de cientos de parques naturales con cenotes para hacer snorkeling y buceo en cavernas

4)El snorkeling con tortugas y otras especies en la cercana bahía de Akumal, o el arrecife cercano, paraíso del snorkeling de arrecife de Soliman Bay.  O ir hasta Playa del Carmen, y tomar el ferry para hacer snorkeling o buceo en la cercana isla de Cozumel, uno de los mejores lugares del mundo para especialidad

5)La visita de elegantes ciudades coloniales, plenas de encanto y arquitectura original como Valladolid y Mérida.

En fin, Tulum ofrece todo para las mejores vacaciones en la playa, sólo falta que lo conozcas.

La Provence: un viaje gourmet al sur de Francia


La Provence tiene ese encanto especial de ciertas zonas del sur de Europa: pueblitos pintorescos, buen clima y sobre todo experiencias gastronómicas inolvidables.

Empezamos el viaje en Marsella, una ciudad portuaria con una gran historia, y una de las ciudades mas grandes de Francia. La zona del Puerto Viejo es muy atractiva, con hoteles, restaurantes, bares y cafés rodeando los muelles donde atracan veleros, yates y barcos comerciales. Durante el día es muy agradable para caminar, y tiene un pequeño mercadito de flores y alimentos. Al día siguiente recorrimos las zonas comerciales de Marsella, donde se nota que ha habido una gran inversión en infraestructura porque la ciudad está muy bonita, cuidada y limpia.

En auto salimos en dirección este, y luego de pasar varias playas atractivas llegamos al bello puerto antiguo de Cassis. Enclavado en una zona montañosa con riscos sobre el Mediterráneo, Cassis es un pueblo mágico. Comimos junto al puerto, en uno de los tantos buenos restaurantes de la zona. Los mejillones con un vino blanco de la zona (denominación Cassis) fueron un gran comienzo de viaje.

Luego de una escala en Mónaco, Cannes y Niza visitamos otro puerto chiquito, también muy simpático, y que tiene una de las marinas para embarcaciones deportivas mas conservadas de las antiguas en esa zona de Francia: VilleFranche-sur-Mer. Como llegamos un domingo en temporada alta, tenían un desfile de carruajes y embarcaciones antiguas, con gente vestida de época, un espectáculo muy colorido.

Detrás de la costa de Cannes está otro pueblo maravilloso (además del también pintoresco y cuna de los perfumes mas famosos Grasse): Saint Paul de Vence.

Saint Paul es un pueblo medieval, ahora poblado de galerías de arte y cafés, con callecitas estrechas construido sobre la cumbre de un risco.

Luego pasamos unos días de playa en Saint Tropez, que tiene uno de los mejores mercados de la zona en su plaza principal 2 veces por semana como casi todos los pueblos de la Provence. Se consiguen alimentos de buenísima calidad como frutas, verduras, saucisson (salame/salchichón), jamón, pescados y por supuesto los mejores quesos del mundo. Tiene una sección de comida preparada donde uno puede comer desde paella hasta boullabaise (sopa de pescado típica de Marsella), y zonas de venta de ropa y antiguedades.

Desde Saint Tropez salimos hacia el norte, internándonos en el corazón de la Provence. Luego de pasar por muchos pueblos medievales muy pintorescos como Tourtour, llegamos a Moustiers-Sainte-Marie, un pueblito mágico en cuyos alrededores se asienta la Bastide de Moustiers, un pequeño hotel boutique propiedad del multi-estrellas Michelin chef Alain Ducasse.

La Bastide (que significa “casa de campo”, equivalente a una “masía” en Cataluña) es una antigua casa de piedra, enmarcada en varias hectáreas con jardines y espacio para cría de algunos animales de granja, y toda la huerta que usa la cocina del restaurante. Los paquetes de alojamiento de la Bastide de Moustiers generalmente incluyen el desayuno y la cena, y ofrecen unas experiencias gastronómicas únicas, con productos simples de una frescura y un gusto únicos.

Siguiendo hacia el norte fuimos hasta Chateauneuf-du-Pape, un terroir emblemático por sus vinos. Desde que los papas se instalaron en la cercana ciudad de Avignon (una maravilla de arquitectura sobre las márgenes del Río Rohne/Ródano), se dice que se empezaron a producir los mejores vinos en esta zona para abastecer la sed de los pontífices y sus cortes. Además de recorrer las fincas y bodegas y degustar vinos, vale la pena recorrer el pueblito que tiene mucho encanto y buenos restaurantes.

Luego pasamos unos días en Aix-en-Provence, la ciudad mas importante de la zona, una elegante ciudad llena de estudiantes, mezclados con turistas, buena comida y entretenimiento, muy bien cuidada y agradable para pasar un par de días.

Finalizamos el viaje siguiendo hacia el sur se entra en la zona del Camargue (Camargo), zona de mucha influencia cultural española, incluyendo las corridas de toros y las paellas, especialmente en ciudades y pueblos como Arles y Saint-Marie-sur-Mer.

Lee también sobre el viaje gourmet a Italia aquí.

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Review del restaurante Bec, comida francesa en Polanco

Un viaje a Italia: como escoger los mejores destinos en un país lleno de opciones


Nunca es tarde para escribir sobre una buena experiencia de viaje. Por eso quiero compartirles este relato y la información útil (información de lugares, hoteles y restaurantes) de viaje a todos los que estén planeando un viaje a Italia, donde es muy difícil escoger lugares por la interminable cantidad de opciones.

Escogimos el final del verano para viajar, del 24 de Agosto de 2009 al 6 de Septiembre de 2009. Es una fecha interesante, porque incluye parte de la última semana de la temporada alta (para ver gente y actividad) y luego la mucho mas tranquila primera semana de Septiembre. Es una época de calor, aunque no tanto como Junio o Julio.

Los lugares que escogimos luego de bastante análisis y discusión fueron éstos: Roma (2 noches), la campiña Toscana/Castellina in Chianti (4 noches), Venecia (3 noches), Costa Amalfitana/Praiano (4 noches). Esta distribución nos dio la posibilidad de recorrer toda lo mas importante de la parte central de Italia, dejando el norte lombardo y las islas (Cerdeña y Sicilia) para un próximo viaje.

Días 1 a 3, Roma:

De Roma no hay mucho nuevo que se pueda decir. Mas allá de las obligadas visitas a las tradicionales bellezas y atracciones históricas (Coliseo, colinas históricas, museos, fuentes, Vaticano, mas y mas iglesias…), nos pasamos gran parte del tiempo esquivando las multitudes de turistas en los lugares mas obvios y disfrutando de la belleza especial que tienen los rincones mas solitarios de la ciudad. Un lugar especial para disfrutar de este juego de escondidas de las multitudes que atacan cámaras en mano es el Trastévere. Cruzando el río Tíber se encuentra el barrio mas bohemio de Roma, donde es posible encontrar bares y cafecitos de locales (público mas joven en general), así como algunos de los mejores restaurantes auténticos de la ciudad. Aunque la primera noche, huyendo despavorido de las 5.000 personas que le estaban sacando fotos a la Fonte Vecchia caímos en un restaurante tradicional (a sólo unos 500 metros de la fuente) que nos dio la bienvenida a Roma con unos mejillones y un cordero increíblemente sabrosos. En el Trastévere cenamos en un restaurante que se llama “Paris in Trastevere”, famoso por sus pescados. Comimos un rombo (pescado, 22 Euros), unas costeletas de cerdo (costarelle de maiale, 16 Euros) con una botella de un buen Pinot Griggio (adecuado para el calor, 25 Euros). La comida no fue nada especial, pero es un buen lugar para sentarse afuera en verano y ver la activa vida nocturna de la zona. Luego nos perdimos en bares de locales por la zona (hicimos buenos amigos) por unas copas.

Al día siguiente cambiamos de barrio bohemio a barrio chic, y nos fuimos a desayunar a la zona de Piazza Spagna (“Spanish Steps” para los turistas que hablan inglés), pero nos alejamos unos metros para huir de las hordas que están sacando fotos de las famosas escaleras y nos instalamos en uno de los cafecitos de Via Frattina para ver pasar a la gente mas elegante de Roma. En Via Frattina, y sus dos calles parelelas (Via dei Condotti y Via Borgognona se encuentran todas las tiendas de marcas de lujo de Italia y resto de Europa: Armani, Gucci, Dolce & Gabbana, Louis Vuitton, etc. En general es imposible comprar de caro, pero como llegué en plena época de “sales” de final de verano me compré dos sacos de lino a menos de 400 Euros cada uno, una ganga teniendo en cuenta el lugar…

En Roma nos alojamos El Vaticano, en el hotel Atlante Star (http://www.atlantestarhotel.com). El hotel está muy bien, además conseguimos una tarifa de sólo 135 Euros (via Hoteles.com), con el desayuno incluido.

Días 4 a 9: La Toscana

Recuerdo pocas situaciones en mi vida haberla pasado tan bien como estos 5 días. La Toscana es simplemente perfecta: paisajes, clima, cultura y mucha comida y bebida. Las opciones de lugares para quedarse en la Toscana son interminables: ciudades importantes como Florencia (Firenze) o Siena, pequeños pueblos famosos como Volterra, Montepulciano o Montalcino, pueblos menos conocidos, o albergues rurales. Nosotros escogimos esta última opción porque permite apreciar la Toscana mas geniuna, la del campo, pero estando cerca de todas las zonas de interés. El hotel que escogimos fue Podere Palazzolo, un bed & breakfast en lo alto de un valle lleno de viñedos y olivos con unas vistas insuperables. Podere Palazzolo (http://www.chianticharme.it) tiene solo 13 habitaciones, decoradas en un estilo rústico, pero muy confortables. El precio es muy razonable (130 Euros). El desayuno casero lo sirven en una terraza con vista al valle. Podere Pallazolo tiene una amplia piscina (también con vista panorámica y rodeade de viñas y olivos), que viene muy bien en verano para refrescarse luego de los paseos. Podere Palazzolo está a unos 3 km de Castellina in Chianti (265 km desde Roma), un pueblo encantador, con el plus adicional de recibir pocos turistas en comparación con otros pueblos famosos de la zona. La mayoría de la gente que vimos en el pueblo eran locales o turistas italianos (una rareza en la Toscana). En Castellina cenamos la primera noche, en el que quizás haya sido la mejor experiencia gastronómica del viaje. En el centro del pueblito, frente a la Piazza dei Comune (plaza principal), y debajo de la torre del campanario está la Trattoria La Torre. Es un restaurante rústico, operado por la familia Stiaccini (toda la familia trabaja en el restaurante que data de 1860). Es una maravilla de cocina auténtica toscana, de la sencillez de los buenos ingredientes cocinados de forma simple. Todo estuvo espectacular: el cordero y cerdo al horno, los embutidos y hasta los quesos pecorino estaban perfectos. No probé la Fiorentina (un corte enorme costilla de res a las brasas), pero en las mesas vecinas se veía muy buena. Todo a un precio ridículo: los platos principales alrededor de 10 euros, una botella de chianti classico riserva a 12 euros. Y la atención muy cálida de los dueños.

Lo bueno de Castellina es que está entre Siena y Florencia, muy cerca de todo. Recorrimos los pueblos medievales de Volterra, Montepulciano y Montalcino que son encantadores. Montepulciano y Montalcino producen dos de los mejores vinos de Italia: el vino Nobile di Montepulciano, y el Brunello di Montalcino. No pude evitar tomarme una botella con cada comida…Todos los viajes cortos los hicimos por carreteras rurales angostas que atraviesan valles de viñedos, olivos y pinos, haciendo de la salida en coche un entretenimiento en si mismo. Toda la zona está llena de bodegas y molinos de aceite de oliva que se pueden visitar y hacer degustaciones. Los vinos son muy baratos: los Chianti Classico empiezan en 4 euros (8 euros un riserva), los Nobile de Montepulciano en 6-8 euros y los Brunello de Montalcino en unos 15 Euros.

Días 10-11: Venecia (Venezia)

Aunque al principio tuve dudas de incluir Venecia en el plan, luego creo que fue la decisión correcta y el tiempo justo (2 días enteros). Es muy dificil disfrutar de una ciudad tan turística y descubrir rincones genuinos, pero aún en Venecia es posible. Siempre hay callecitas y pasajes sin gente, donde es posible encontrarse con gente local dedicándose a lo suyo. Y aún invadida por multitudes de japoneses que pagan el paseo en góndola 500 euros, la ciudad es imponente. La piazza San Marcos de noche con sus cafés llenos de gente y pequeños grupos de músicos turnándose para cantar fragmentos de óperas es algo que hay que vivir. Preguntando a gente local llegamos a un reducto de locales (éramos pocos extranjeros) que fue otra de las perlitas del viaje: el ristorante Al Graspo de Ua (el “racimo de uvas”). Habiendo sido un clásico de locales, estuvo cerrado un tiempo y reabrió de la mano de uno de los ex-empleados. Comimos la mejor pasta de nuestra vida (y eso que he comido buenas pastas): Ravioli de magro con pesto di rucola e scaglie di pecorino (ravioles rellenos de ricota con un pesto rúcula (arúgula) y escamas de queso pecorino (16 Euros). La bisteca Fiorentina estaba bien, pero no tan especial y muy cara (50 Euros). El restaurante es animado por su dueño, Lazzarin Renato, que pasea por las mesas y habla con los comensales. El restaurante queda cerca del Puente de Rialto, en una callecita muy angosta y dificil de encontrar (Al Graspo de Ua, Dirección: San Marco 5094/A – 30124, Teléfono: 041 2413326.

Todo el mundo me había advertido de lo caros y malos que son los hoteles en Venecia, pero nosotros conseguimos una maravilla de hotel, en una ubicación privilegiada (200 metros de San Marco). El hotel se llama Albergo Bonvecchiati y la habitación costó sólo 150 Euros. Lo reservamos a través de Bookings.com. El edificio del hotel es precioso, con una gran terraza sobre el canal donde sirven el desayuno.

Días 12-17: Costa Amalfitana

En el único viaje largo que hicimos, manejamos 800 km de norte a sur para llegar de Venecia a la Costa Amalfitana (region de Campania, cerca de Napoles). Pero valió mucho la pena. La costa Amalfitana, ubicada en el golfo de Salerno y bañada por el mar Tirreno, es una maravilla de lugar, de pueblitos blancos colgados de acantilados sobre el Mediterráneo, con laderas de montañas llenas árboles de limón (el producto típico de la zona). La cultura del sur es radicalmente diferente a la de donde veníamos y eso se percibe instantaneamente. La gente es efusiva, espontanea, y claramente mas desordenada que sus paisanos del centro-norte. Todo es mas caótico, pero mas divertido. Escogimos quedarnos en Praiano, un pueblo muy chiquito entre los mas famosos Positano y Amalfi. Rentamos una casa (de 3 dormitorios!) en la montaña con una terraza espectacular con vista al Mediterráneo. La casa se llama Villa La Tranquillita, y la conseguimos por VRBO.com (220 Euros la noche).

Todos los pueblos de la costa son muy lindos. Amalfi y Positano están sobre el mar y ofrecen bastante vida nocturna y restaurantes. El pueblo que mas nos gustó es Ravello, que está subiendo la montaña unos 10 km del mar. Es un pueblo muy sofisticado, que apunta a un turismo de mas nivel, con hoteles de lujo, festivales de música clásica y 2 restaurantes con estrellas Michelin. Nosotros probamos el Rosellinis, el restaurante del Hotel Palazzo Sasso. El restaurante tiene dos estrellas Michelin, y no defraudó. Si bien fue una cena cara, valió la pena (pagamos unos 300 Euros, incluyendo un vino de 100 Euros). Además de la comida, la vista al valle y el mar, y la atención fueron experiencias únicas.

Un buen club de playa para descansar en Tulúm: Ana y José

A pesar de ser semana santa, con toda la península de Yucatán llena de turistas, estuve dos días en el club de playa Ana y José en Tulúm y logré descansar.  El servicio es impecable, la comida y la bebida son buenas y a precios razonables y el ambiente es de buen nivel.  Fue un gran alivio teniendo en cuenta que en lugares como Cancún o Playa del Carmen era casi imposible encontrar un lugar en la arena. Sigue leyendo

Playas desiertas cerca de Acapulco, sólo en Barra Vieja

Las playas de la carretera de Barra Vieja son mis favoritas para escapar de los tumultos de la bahía y la zona de Diamante.  Hay kilómetros de playas semi-vírgenes donde uno puede estar mucho mas a gusto.  Sólo hay dos hoteles en la zona: el muy bonito pero caro YalmaKaan y el sucio y no tan barato Bambuda.  Eventualmente se puede hacer vuelos en ultralivianos, que ofrecen maravillosas vistas del mar, la laguna y toda la barra. Mira el video aquí:

Volando en ultraliviano en la playa desierta de Barra Vieja (Acapulco)

La Saladita (Costa norte de Guerrero), cabañas para surf y descanso en playas vírgenes

La Saladita es una gran opción para surfear o descansar en una playa tranquila no tan lejos de México D.F.  La mejor forma de llegar es ir a Lázaro Cárdenas (Michoacán) vía Toluca-Morelia, y luego doblar hacia el sur cuando se llega al mar. Son una 5-6hs de viaje, dependiendo del tráfico de la salida, ya que una vez que se pasa Morelia la carretera es muy rápida. La mejor (o única?) opción de alojamiento en La Saladita son las cabañas de Lourdes y su familia.  Lourdes es una de las mejores surfers de México y comparte su pasión por las olas con los huéspedes.  Las cabañas son rústicas y un poco ascéticas, pero cumplen bien su función de alojamiento para surfers. 
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El top-5 de ciudades antiguas de México

México tiene cientos (sino miles) de encantadores pueblos y ciudades construidas desde la época colonial hasta fines del siglo XIX.  En cada rincón del país existen pueblitos con encanto, con iglesias, conventos y edificios que en muchos lugares constituirían en si mismos un gran atractivo turístico.  La riqueza arquitectónica de México es tal, que muchos de estos pueblos y edificios pasan totalmente desapercibidos. Muchos de estos lugares son Patrimonio de la Humanidad (UNESCO).

Lee también lugares recomendados para un viaje al sur de Francia.

Entre los cientos de ciudades posibles, me permito seleccionar este top five de pueblos y ciudades antiguas con encanto de México (el orden no es necesariamente jerárquico):

  • Oaxaca: un placer para los sentidos. Además de una arquitectura especial, Oaxaca es cuna de artistas y bohemios, y eso se percibe en cada esquina. Tiene la que es quizás la mejor gastronomía local de todo el interior.

  • Morelia: es una ciudad monumental, con un casco histórico muy grande y cuidado. Muy bien mantenida, aloja un importante festival de cine.
  • San Miguel de Allende: el centro de este “pueblito”, es el conjunto arquitectónico mejor mantenido por su uniformidad y cuidado.  Se nota la inversión y el celo de sus habitantes Americanos en el detalle de su estado impecable.  Gastronomía muy buena, jazz, libros y muchas actividades culturales.
  • Zacatecas: la única de esta lista que no conozco, pero las imágenes de su arquitectura hablan por si solas.
  • San Cristóbal de las Casas: metida en una altura nubosa y semifría, el atractivo de San Cristóbal es, además de su arquitectura y entorno montañoso, la variopinta comunidad que vive y visita esta ciudad. Son una mezcla de revolucionarios aspiracionales, hippies profesionales, viajeros europeos curiosos y una gran comunidad indígena.

Lee recomendaciones de las mejores ciudades para visitar en Italia 

Lee mi blog de Tulum, el mejor lugar de la Riviera Maya.

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El top five de las playas de México

Muy difícil escoger las mejores playas de un país que tiene mas de 5.000 km de costas en dos océanos, incluyendo mares como el Mar Caribe y el Mar de Cortés.

  • Playa del Carmen/Riviera Maya/Tulúm


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El hotel increíblemente barato en San Miguel de Allende

El Parador San Sebastián es la mejor opción calidad/precio de San Miguel.  Por alrededor de MXP 350 (menos que lo que cuesta un bed & breakfast o posada barata) ofrece una habitación doble, amplia y limpia, en un edificio histórico en el centro de la ciudad.  Yo me quedé 3 o 4 veces, permite hacerse una escapada de bajo presupuesto, o gastar en comidas lo que uno ahorra en el hotel…

Tiene garage en la parte posterior del hotel, deje el auto porque todo el encanto de San Miguel se disfruta mas caminando.

La dirección es Mesones 7 y el teléfono 415 152-7084.  Asegúrese de reservar en la parte anterior del edificio, que rodea un patio colonial, la parte posterior es nueva y sin encanto.

Barra de Potosí, un destino exclusivo cerca de México

Barra de Potosí (Guerrero) es un gran hallazgo, ubicado a unos pocos kilómetros del Aeropuerto de Zihuatanejo, es fácil de llegar tanto por avión como por carretera. Por carretera (desde México D.F.) existen dos opciones: vía Acapulco o vía Toluca/Morelia/Lázaro Cárdenas.  Personalmente prefiero esta última opción, se tarda unas 6-7 horas.

La ventaja de Barra de Potosí es que ofrece toda la espectacularidad del Pacífico, con vegetación abundante, plantaciones de mangos, fondo de montañas, islotes en un lugar accesible y tranquilo.

El pueblo en sí es una aldea de pescadores, con una zona de palapas instaladas en la boca del río (que forma la barra) donde se puede comer todo tipo de pescados y mariscos.  Cerca de este “centro”, se encuentran varios hoteles, la mayoría de bajo nivel.  Recomiendo explorar el lado opuesto de la barra, cuando uno llega al mar, doblar a la derecha en lugar de seguir la carretera hasta el final.
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