Mora Blanca restaurante: la apuesta de Daniel Ovadía en Polanquito me decepcionó

La nueva apuesta de Daniel Ovadía (el prestigioso chef y dueño del Paxia en el Sur) Mora Blanca no estuvo a la altura del prestigio del chef, y sobre todo de los precios y puesta en escena pretenciosa.

No es que haya comido mal, sólo regular. Todos los platos de carnes que pedimos estaban secos: el pied de cochon, el cochinillo, los rollos de ternera. La pasta un poco mejor, pero no tenía cocción pareja. De base francesa, Mora Blanca intenta dar un toque algo mexicano a un entorno porfiriano.

El lugar es muy bonito y elegante. Mora Blanca ocupa una esquina, incluyendo nuevas terrazas, en el Centro de Diseño Alemán, uno de los edificios mas emblemáticos de Polanco (junto al Japonez). El marco es perfecto. Pero el servicio tiene un claro exceso de servilismo y sobre-atención, como si quisieran resaltar el punto que uno está en un restaurante “de lujo”. Pero el mundo de hoy, en el que abunda mucho dinero de países, nacionalidades y tribus nuevas, el verdadero lujo es la discreción, lo exclusivo, lo no-barroco. Menos es mas, un concepto que en Mora Blanca no entendieron. Aunque tengo que destacar que cuando nos quejamos de los platos nos ofrecieron reemplazarlos por otros, de hecho nos enviaron uno gratis. Un buen gesto.

La carta de vino tiene demasiada presencia de vinos muy caros, con pocas opciones razonables por debajo de los MXP 900. Pero nuestro camarero sabía mucho de vinos, una verdadera rareza en México.

Una lástima, porque en principio todo estaba muy bien: chef, lugar y los platos como vienen descriptos en la carta. Por esta combinación, a priori, uno estaba dispuesto a pagar el precio. Quizás regrese a probar otros platos que también se veían muy tentadores: pescados y otros platos sin carnes rojas. Puede que sólo hayan tenido un mal día en la cocina.

Mora Blanca está en Emilio Castelar 135, y su teléfono es 5280 4358.

Piccoco Bistró, una gran opción para comer en el sur del DF

Aprovechando que estaba visitando un cliente por Insurgentes Sur, me fui a comer al Piccoco Bistró, un restaurante que me habían recomendado mucho mis amigos del Pedregal. Fue una gran recomendación, de esas “perlitas” que uno descubre cada tanto.

Piccoco es una muy buena combinación de bistró, café y pastelería. Será porque la mamá del dueño, Jose Remírez, es quién fundó la famosa pastelería Piccoco (y creadora del “pastel de rayitas”), una tradición en Polanco (y ahora Pedregal) desde hace mas de 40 años. Pero Jose, quien se formó culinariamente en la pastelería y escuelas de cocina en España, quiso ampliar el horizonte del negocio familiar, llevando a los comensales a disfrutar de comidas y vinos que el mismo disfrutaba en restaurantes de todo el mundo.

El menú de Piccoco se renueva con mucha frecuencia, está lleno de productos frescos, y algunas creaciones muy originales. El fantástico gazpacho de palmitos, con centro de camarón me dejó un recuerdo imborrable. Pescados, mariscos y risottos forman la parte central de la ecléctica carta. La carta de vinos, de bistró, es corta y muy correcta, con precios balanceados. También tienen una gran cerveza artesanal (Tempus).

Teniendo en cuenta la tradición familiar, los postres son protagonistas estelares en Piccoco. Su postre insignia: una milhojas de yema de huevo y nata, una delicia. Pero también los helados artesanales, de gustos italianos como el Ferrero y el Pistache.

El local ganó un premio de diseño, con su decoración muy moderna y cálida a la vez. Las mesitas en la terraza invitan a largas sobremesas. El ambiente es muy agradable, y el dueño siempre anda cerca para recomendar platos y platicar con los clientes. Los precios los adecuados para comer casi a diario ahí, con muy buena relación respecto de la calidad.

Los jueves suelen ser aprovechados por varias bodegas Mexicanas y de otros orígenes para ofrecer buenas catas-maridajes. En las noches suele haber jazz, lo que atrae a una clientela fiel de la zona.

El teléfono para reservar es 5550 7363, y la dirección Camino al Desierto de los Leones 24, centro comercial Puertas de Altavista (entre Revolución e Insurgentes).

Reabrió El Secreto de Polanco. Con menos anonimato, el restaurante presenta lo mejor de su nueva carta tradicional y muchas novedades

pozole de mariscos el secreto de polanco restaurante

El emblemático pozole de mariscos


Hace ya unos meses que reabrió El Secreto, uno de los restaurantes que desde su dirección “top secret” marcó una renovación en la restauración chilanga. Ya sin Pedro Martín, ahora los fogones del secreto son comandados por la talentosa chef Zitlali Gurría. Zitlali, quien se formó en México, Argentina y Chile, regresó a México con un bagaje de experiencia internacional, que le permitió llegar al prestigioso Tezca (de la mano del gran chef Juan Mari Arzak). Arzak le encomendó nada menos que los pescados, la parte mas sensible de su carta.

Ahora, muy feliz, Zitlali es la patrona de los fogones, dándole un toque muy personal a cada plato. La influencia de Zitlali es muy evidente en la nueva carta. El Secreto tiene una base de cocina claramente española, pero con Zitlali la presencia de los ingredientes y la preparación mexicana son mas explícitos. Conservó el gran cochinillo (cocinado muy lentamente, luego caramelizado y presentado en un moderno “cuadro” con una costra crocante, uno de los mejores de México), pero aparecieron ceviches y otras delicias locales. El pozole de mariscos es un plato único y sorprendente, absolutamente genial.

Ambientado en una casa tradicional de esa zona de Polanco, el Secreto tiene dos salones llenos de arte y un patio para fumar. También tiene en la parte superior de la casa salones para eventos privados.

El Secreto, que ahora ya no es tan secreto porque pusieron un pequeño cartel afuera, está en Heráclito 309 (entre Masaryk y la diagonal Newton), y los teléfonos para reservar son 50 82 67 60 y 50 82 62 98.