El mundo se horroriza cada vez que ve una película o documental sobre la masacre de Rwanda, o cuando lee notas como la publicada por El País (España) y escrita por Mario Vargas Llosa sobre los conflictos de El Congo. Pero el horror dura poco, y se vuelve a la vida cotidiana, mientras los países poderosos y sus funcionarios hacen lo poco que pueden dentro del margen de hipocresía que les brinda la “corrección política” del medio diplomático.
Cuántos millones de muertos, violados, mutilados y encarcelados más hacen falta para que Europa y USA intervengan los estados fallidos africanos? Si bien nadie duda que estos países tienen el derecho de ser independientes, Occidente no puede permitir que mientras aprenden a ser democráticos los gobiernos y los grupos armados masacren poblaciones enteras. Sin embargo, nadie parece tener la determinación de pasar por estos temas políticamente espinosos y así salvar millones de vidas. Cuáles son los obstáculos mayores que enfrenta la solución de este problema?
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